El banquero suizo hijo de emigrantes españoles

Miércoles, 27 de mayo de 2015

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de departir con el banquero suizo Antonio Palma, socio y copropietario de Mirabaud, entidad bancaria suiza fundada en Ginebra en 1819 que inauguraba su sede en Sevilla.De la conversación con Antonio me llamaron la atención tres cuestiones: la primera de ella relativa a los impuestos. Comentó que pagar impuestos es la evidencia de una sociedad avanzada y desarrollada. En Suiza se pagan muchos impuestos, y también en los países nórdicos, qué de negativo hay en ello si recibes con creces unos servicios de la Administración estatal, regional o local. La clave es cómo la Administración gestiona esos impuestos.La segunda de las cuestiones sobre la que tuve oportunidad de intercambiar pareceres venía a colación de un comentario suyo sobre la visión de España en el exterior, que es, a día de hoy, inmejorable (siempre es bueno que te lo diga alguien de fuera). El desarrollo de España en las últimas décadas ha hecho que nuestros emigrantes sean profesionales muy cualificados que volverán algún día –esperemos que sea más pronto que tarde- con su experiencia a enriquecer nuestra economía.Comentamos, igualmente, sobre educación, pero de la educación de la sociedad en general, esa a la que, según se ve desde Suiza, ya le queda muy poco para la madurez de otros países, según su visión serán nuestros hijos quienes tengan la fortuna de administrar al 100% todo el legado en valores por los que desde 1.978 esta sociedad ha trabajado.