Competitividad económica y trabas administrativas

Jueves, 7 de mayo de 2015

A finales de 2014, España estaba situada en el puesto número 35 del Índice de Competitividad Global, que se encuentra liderado por Suiza, Singapur y los Estados Unidos. Respecto al Índice de Competitividad de Europa, hemos avanzado dos puestos (del 15º al º13º).

En el barómetro de enero de 2015 del CIS, la sociedad tacha la situación económica general como mala o muy mala (cerca del 80%) y no auguran grandes pronósticos para el año que viene (un 44% opina que seguirá igual y el 17% que será peor).

En estos 37 años de democracia, el Estado se ha ido descentralizando y ha crecido en muchos casos de una manera desordenada, a veces por acumulación, lo que hace necesario una clarificación para poder así actuar al servicio de la economía y de la sociedad. Y es que con la crisis económica se ha evidenciado que buena parte de los problemas de la actividad económica han sido generados por la burocracia, morosidad y la falta de compromiso del sector público.

Parece pues que, a pesar de que en los últimos tiempos se han ido adoptando mejoras en este ámbito, no son suficientes. Necesitamos iniciativas legislativas que coadyuven a acortar la brecha de productividad que aún nos separa del resto de las potencias europeas y de los Estados Unidos. Eso sí, se hace necesario que tales iniciativas no estén vinculadas a un partido ni a un gobierno concreto, sino que se adopten como “hoja de ruta” para que el país pueda contar con una administración “moderna” y eficiente, al servicio de su economía que es, dicho de otro modo, al servicio de la prosperidad y el bienestar de sus ciudadanos.