Ébola, CIS y FMI

Miércoles, 6 de mayo de 2015

Días tremendamente eléctricos estos últimos en los que la demanda, la apetencia, la necesidad de información se dispara ante la aparición de noticias alarmantes, preocupantes y … por qué no, alguna buena.

Alarmante la relativa a la desgracia del contagio del virus del Ébola. Primero por la propia paciente y sus allegados a los que sólo se les puede hacer llegar una solidaridad infinita, que sepan que les tenemos presentes y que sólo se les desea lo mejor, unos deseos llenos de esperanza y confianza.

Alarmante también resulta la repercusión fuera del ámbito sanitario de la noticia y su incidencia directa en la imagen internacional de España –en eso que los frikis del marketing llaman “marca España- . Caen coscorrones por doquier de la OMS y de la Unión Europea y se va instalando en nuestro ánimo la desagradable sensación de que otra chapuza pone en evidencia nuestras carencias.

Preocupantes resultan estas carencias que, por otro lado, no hay que rascar mucho para que salgan a la luz, sólo hay que ojear el barómetro del CIS de septiembre de 2014, para ponerse colorado al comprobar cómo el paro y la corrupción lideran nuestros desvelos.

Al menos el otrora fustigador implacable de nuestro ánimo como el FMI, Fondo Monetario Internacional ha venido a calmar la tempestad, colocando a España al frente del crecimiento económico europeo el próximo año. Esta afirmación desde luego no es un regalo, nos la hemos ganado –nos la estamos ganando- a pulso y con sufrimiento, con mucho sufrimiento, un hecho que lejos de acomplejarnos y avergonzarnos nos honra porque, ojalá, nos fortalezca.

Ébola, CIS y FMI (Escrito por Manuel Mingorance Martín, el 8 de octubre de 2014)