La turismofobia y el país de las maravillas

Miércoles, 7 de febrero de 2018

Año tras años, el turismo se sitúa como uno de los referentes económicos más importantes de España. Los datos de turismo crecen cada día que pasa. Cada vez son más los que se interesan por visitar todo el patrimonio histórico que rodea nuestra tierra, así como aquellos, que la eligen como destino para descansar y salir. Los principales motivos son: el sol, la playa y un temporal agradable y repleto de buena gente, que hace la estancia sea más apetecible.

Sin duda alguna, son razones para elegir a España como destino de vacaciones, y más concretamente a Andalucía, que en 2017 consiguió su récord de visitantes internacionales con la llegada de 82 millones de turistas. Esto supone un aumento del 8,9% respecto a 2016, con un gasto total realizado de 87.000 millones de euros, cifra también récord con un alza anual del 12,4%. Datos muy positivos, que para 2018 tienen intención de ser mejorados a través de la impulsión al tejido empresarial turístico de 8,4 millones de euros, que se desglosarán en creación de clubes de productos, implantación de nuevas tecnologías, asociacionismo, modernización de pymes y mejora de la productividad.

Mejoras e inversiones, que tienen el fin de continuar aumentando el número de visitantes. Pues bien, la turismofobia no existe. No hay miedo al turista. Todos son bienvenidos y bien recibidos. Hablar de turismofobia es caer en un término vacío que pueda provocar una visión desagradable desde el exterior. Este término puede llegar a romper los esquemas y previsiones de crecimiento, pues para el año 2018 se prevé que la situación va a continuar al alza, pero con un crecimiento menor, centrado en el 2,8%, mientras que en 2017 fue del 3,3%.

En España, el turismo es un pilar básico de nuestra economía. El PIB turístico supuso un 4,4% en el conjunto de 2017. Cifras, que suponen encadenar ochos años de crecimiento superior al conjunto de la economía española y elevar su participación al PIB hasta el 11,5%. Evidencias, que, desde Mingorance Business Lawyer, hemos podido comprobar gracias a nuestros clientes y empresas turísticas, que han realizado un esfuerzo inversor para modificar la oferta en años de crisis y que ahora está dando sus frutos. Por lo que hablar de turismofobia es perseguir un concejo blanco como ‘Alicia en el País de las Maravillas’, viéndose envuelto en una aventura curiosa e imaginativa, pero que nada tiene que ver con la realidad.