El lobby feroz

Martes, 13 de junio de 2017

Los famosos Lobbies, o grupos de interés, poseen un gran poder en las tomas de decisiones de la Comisión Europea. Intentan que la legislación sea un proceso participativo entre la Comisión y ellos. Existen distintos Lobbies que abarcan muchas parcelas, los más famosos en la Unión Europea son las relacionadas con la industria eléctrica, sin embargo los más potentes son la de los ecologistas y la farmacéutica.

Para que la convivencia política, tanto de la Comisión como de los Lobbies, esté bajo un aura conciliadora y de avance legislativo, es necesario un método de autorregulación para los Lobbies. Desde el mismo Congreso español se llevó a cabo un proyecto de Ley para la prevención de la corrupción de parlamentarios, jueces y fiscales. Este proyecto vino por recomendación del GRECO, el Grupo de Estados Contra la Corrupción del Consejo de Europa. Y en este proyecto, en el punto 1 sección f se habla de la creación de un Registro público de Lobbies, que regulen las relaciones entre los parlamentarios y estos grupos de interés. Consiguiendo con ello un Lobby transparente que cumpla su función dentro de sus actividades. Y de esta forma mantener una relación “sana” y necesaria con las instituciones públicas.

Según las últimas noticias, un 80% de las reuniones que mantienen Lobbies e instituciones públicas son secretas. Se ha llevado a cabo una campaña de transparencia, con la creación de un registro donde aparecieran todos los Lobbies, y su información económica, con el fin de una claridad total de sus acciones ante el público.

El lobby nació como un grupo que pretendía equilibrar las decisiones de los altos cargos, como grupo de presión que favoreciera a ciertas minorías en las tomas de decisiones legislativas. Ahora los Lobbies deben centrarse en autorregularse, y con ello ser transparentes para que su funcionamiento dentro del engranaje político sea el más democrático.