¿Fin de los vientos de cola? el inmobiliario sopla

Martes, 14 de marzo de 2017

Economistas, diversos servicios de estudios y consultoras llevan dos meses haciendo público sus balances sobre las vicisitudes económicas y empresariales del año 2016. Si hacemos una síntesis de estas publicaciones, podemos manifestar que, atendiendo a lo que dicen estos expertos, los puntos clave del pasado año se concretan en España en un crecimiento económico entre el 3,1 y el 3,2 por ciento y un desempleo que baja el listón del 20 por ciento. Sin embargo, la Administración pública no ha sido capaz de controlar del déficit público, y el viento de cola que nos acompañó en 2016 está desapareciendo con la subida del tipo de interés y el precio del petróleo, a las que se suman otras turbulencias que vienen de fuera de nuestras fronteras.

Por lo que 2017 se ha estrenado con un viento de cola que amina la fuerza con la que
soplaba favorable a lo largo del año pasado. El tipo de interés no será tan propicio, se esperan nuevas subidas del petróleo y del valor del dólar. Y aunque el paro siga bajando a menor ritmo, se mantiene cierta precariedad en el empleo, puesto que el crecimiento económico no termina de consolidarse en el ámbito de las pequeñas empresas. Subió un 3 por ciento el IPC en el primer mes del año. La buena racha de las exportaciones seguirá, aunque con ciertos contratiempos en el panorama internacional: Brexit, Trump y su influencia tanto en Norteamérica como en Sudamérica, y no se sabe que ocurrirá finalmente con el TTIP. Y, además de todo ello, es el año en el que España espera cumplir, al fin, con el objetivo de déficit cero, compromiso que parece de dudoso cumplimiento.

Los vientos de cola que marcaron 2016 sirvieron para dar un empujón a distintos sectores: turismo, industria, exportación… Incluso al sector inmobiliario. Este sector es el que ponemos en nuestro punto de mira en este momento, que no olvida que viene de una mala racha que le llevó a estar en la UVI en estos últimos ocho años y que ahora tiene una nueva oportunidad, esperemos que con la lección aprendida de la crisis pasada.

Hay datos que evidencian su resurgimiento: se espera la primera subida del precio de
venta de la vivienda desde 2008; la mejoría es palpable actualmente en las capitales,Madrid y Barcelona, y se irá extendiendo por zonas turísticas; en el resto del territorio verá el crecimiento de forma gradual. Así lo ha recogido BBVA Research en un estudio que hizo al respecto, en el que vaticina un futuro muy positivo.

Aunque señalemos que los vientos de cola se están disipando, el impulso en estos sectores, como el inmobiliario, ha creado una base para no caer al abismo cuando
vuelvan los tiempos de crisis. Y la mirada tan positiva para el sector inmobiliario abre una puerta a la esperanza cerrada desde hacía años.

De hecho, desde Mingorance Business Lawyers estamos notando el resurgir de esta
actividad económica. Vemos como SAREB y las entidades bancarias dan paso a nuevas
iniciativas empresariales en el sector inmobiliario. A pesar de los nubarrones en el
horizonte económico, soplan vientos de cola que favorecen una navegación de crucero
para un actividad productiva que hasta ahora ha estado demonizada injustamente.