DIPUTACIONES ¿SÍ O NO?

Miércoles, 6 de abril de 2016

La existencia de las Diputaciones es un tema de actualidad debido a la propuesta incluida en el pacto de investidura entre PSOE y Ciudadanos donde se citaba la supresión de dichos órganos. Ello ha supuesto una disparidad de opiniones en referencia al tema de si la eliminación de estos órganos provinciales sería beneficiosa o en cambio podría resultar negativa para el funcionamiento de la administración local.Como es conocido, las diputaciones provinciales desde su creación cumplen con el papel de administrar y prestar servicios públicos, así como el de ser un servicio relevante para la actividad y funcionamiento de los miles de municipios que existen en nuestro territorio.La mayor parte de las competencias propias que la ley atribuye a las Diputaciones son competencias instrumentales, no materiales, y además, vinculan directamente a la asistencia a los municipios. No obstante, el examen conjunto de la normativa de aplicación permite afirmar que se otorgan a estas instituciones más competencias materiales ajenas a los municipios de lo que inicialmente pudiera parecer.Que las Diputaciones juegan un papel fundamental en la prestación de servicios de los municipios está claro, sin embargo, el tema de sus competencias no es lo que más rechazo suscita hacía ellas, en concreto, su modo de elección parece no ser acertado. El programa de gobierno, o los candidatos a Diputados provinciales, nunca se someten a un proceso electoral directo, lo que desarrolla un escenario idóneo para las duplicidades, la corrupción, o el clientelismo.Otro problema por el que se encuentran en el punto de mira engloba el presupuesto que a ellas se destina. En la actualidad, manejan un presupuesto que supera los 21.000 millones de euros al año. Por ejemplo, en 2015 tuvo un presupuesto de 21.586 millones de €. Sin embargo, lo que más llama la atención de todo ello es que entre el 30% y el 50% del gasto total de las Diputaciones se dedica a personal, otro 20-30% es gasto corriente, lo que deja en un escaso 40% lo que realmente dedican las diputaciones a inversiones y programas.Para finalizar, a pesar de las críticas aquí planteadas no debemos olvidar que estos organismos emplean a 62.000 personas actualmente y que ejercen un papel fundamental en la prestación de servicios a los municipios más pequeños. Además que el ahorro que supondría su eliminación podría llegar a ser demasiado limitado ya que sus competencias tendrían que ser asumidas por otras administraciones en su lugar.Y tras ver todo esto, la pregunta que nos debemos plantear sería;  ¿hacia dónde se debe inclinar la balanza, hacía los beneficios que aportan a la administración o hacia los aspectos negativos que su actividad desprende?