MADE IN GERMANY: DE SIEMENS A VOLKSWAGEN

Martes, 3 de noviembre de 2015

El escándalo de Volkswagen me ha traído a la memoria aquella reunión que mantuvimos hace ya muchos años, un compañero del Despacho y un servidor con un ciudadano alemán residente en nuestra tierra al que unos paisanos suyos, en teoría sin que el lo supiera, lo habían convertido en el administrador único de una sociedad gibraltareña titular de una cuenta bancaria en Luxemburgo en la que estaba depositada una cantidad de seis cifras en euros.El ciudadano germánico venía muy asustado porque lo requería la Justicia alemana por un presunto delito fiscal. La verdad es que, tras aquella reunión, nos quedó claro entre otras cuestiones que en la omnipotente y reluciente Alemania también se cuecen habas en cuanto a defraudación de impuestos se refiere y ello, a pesar de la excelente imagen de marca país que han conseguido forjarse, no sin esfuerzo y talento por supuesto, las cosas como son.El caso es que luego asistimos al gran escándalo de la compañía Siemens y su entramado internacional de corrupción hace casi una década. También me asombró las “habilidades” en este campo que tan abonado parece estar últimamente en nuestro país.En estos días acudo ya menos perplejo a cómo se ha destapado la tramposa artimaña para ocultar las emisiones de los motores diesel de Volkswagen. Por supuesto que en otro momento hablaré de la problemática europea generada por establecer a nivel normativo determinados límites ambientales que requieren de un gran consumo de recursos técnicos y económicos para su alcance y hacen a nuestra industria menos competitiva ante por ejemplo Japón o Estados Unidos donde ni se los plantean.En Volkswagen como en Siemens los alemanes han optado por la ágil efectividad. Han dado la cara, han asumido responsabilidad, han rodado cabezas y estoy seguro que, como entonces, serán capaces de limpiar la marca empresarial y de país dejándola una vez más como una patena. No olvidemos que las imágenes de los directivos de Siemens detenidos saliendo de sus domicilios fue en 2006, hoy la compañía tiene de nuevo reconocida su reputación empresarial sin contar con el prestigio de la marca país. Esto es evidencia de un carácter extraordinario, ya lo demostraron cuando consiguieron ser de nuevo una gran potencia económica tras resurgir de las cenizas del desastre humanitario que fue la II Guerra Mundial.