POR QUÉ LOS EMPRESARIOS Y PROFESIONALES DE ÉXITO NO ESTÁN EN POLÍTICA

Lunes, 22 de junio de 2015

El lunes tras las elecciones municipales recibo en el Despacho a dos empresarios y profesionales de éxito que, habiendo concurrido en una candidatura a las elecciones municipales, las habían ganado por mayoría absoluta. Asunto doblemente llamativo, por la victoria de mayoría absoluta -desbancando al partido adversario que gobernaba- y por el carácter de empresarios de éxito del futuro Alcalde y Teniente Alcalde.El caso es que requerían mis servicios como abogado en derecho administrativo porque meses antes les había advertido que los empresarios no lo tenían nada fácil para acceder a la política. Y, digo bien, acceder, no por la dificultad de ganar las elecciones –es evidente- ,si no por el injusto entramado de normas restrictivas, que se acumulan y encabalgan las unas con las otras para establecer un abigarrado régimen de prohibiciones e incompatibilidades que, al final, tienen por objeto hacer elegir a estas personas -mucho más allá de lo que su compromiso con la mejora de la sociedad y el sentido común exigen- entre la actividad pública y la privada con el único objeto acomplejado de “salvaguardar” los conflictos de intereses público-privados.Y todo ello, porque la Ley presupone que unos señores que han gestionado con brillantez y honradez una empresa, creando empleo –la más necesaria y principal de las funciones sociales-, generando ingresos públicos con sus impuestos y realizando muchas veces labores de responsabilidad social empresarial (RSE), no lo van a hacer igual en su actividad pública, siendo honrados y honestos en la gestión de los intereses públicos.Las presunciones hacen, una vez más, normativas alambicadas que obstaculizan que el talento y la experiencia empresarial exitosa puedan acceder a la gestión de la vida pública o, al menos, se lo hace más complicado que a otros perfiles que no disponen de eses cualidades, ¿para quién queda la política?