El liderazgo y un equipo de fútbol-7 de 4º primaria (Tabladilla)

Lunes, 22 de junio de 2015

El equipo de fútbol-7 de Manuel, era “el facilón del grupo”, seguía la tónica del año pasado, sin ganar un partido, con resultados como el 13 a 1 que le endosó el Portaceli en diciembre, provocando, una vez más, la resignación de los padres y la puesta de manifiesto de un sorprendente carácter de los niños ante la situación: sobrio, adusto, responsable, casi se podría de decir que encajaban “con oficio” el rosario de derrotas.Los partidos se seguían jugando, continuaban las derrotas, los padres cariacontecidos y los niños ahí, firmes y prietos en su carácter. Todo así hasta que en enero al entrenador le asignaron una farmacia en la que hacer las prácticas universitarias, hecho que le hacía imposible continuar entrenando al equipo. Y los niños le despidieron con pena, apreciaban a un entrenador que se los había ganado con una forma de ser extraordinaria.Fue entonces cuando llegó Nacho, el nuevo entrenador, más grande, gritón, exigente y, por encima de todo, de una nobleza auténtica. A los niños al principio les extrañaba su forma de entrenar, no estaban acostumbrados, pero el caso es que empezaron a ganar partidos. El primero con dos goles de Manuel en los últimos minutos. Los siguientes también, uno tras otro, incluso al temible Portaceli -que ya iban los primeros de la liga- le ganaron por 4 a 2, todos con goles de Manuel al final de los partidos. Los padres empezamos a disfrutar viendo y escuchando gritar a Nacho en los partidos, y los niños … los niños sonreían con tal intensidad que parecía que se les fuera la vida en la alegría.Descubrí cómo una forma de liderar cambia un equipo perdedor en otro ganador, descubrí que el equipo era el mismo, que seguía teniendo ese carácter, buen carácter, que tanto encajaba las derrotas con oficio como disfrutaba de las victorias ampliamente, descubrí que la gestión de esa actitud dio a luz a un equipo ganador. Y redescubrí, una vez más, que de nada valen las etiquetas …